Colodión húmedo
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El Colodión húmedo es un procedimiento fotográfico creado en el año 1851 por Scott Archer que supuso un gran avance en el desarrollo de la fotografía. El método supone la utilización del colodión, una especie de barniz que se aplica a las placas y sobre éste se entiende la emulsión química, así como una placa de cristal, superficie transparente y pulida, lo cual permite la obtención de imágenes nítidas en negativo o, incluso, positivo.
Se llama colodión húmedo porque la placa ha de permanecer húmeda durante todo el procedimiento de toma y revelado de las imágenes. Esto suponía que los fotógrafos tenían que llevar consigo el laboratorio fotográfico a fin de preparar la placa antes de la toma y proceder a revelarla inmediatamente. Se generalizó así el uso de tiendas de campaña y carromatos reconvertidos en laboratorios para los fotógrafos que trabajaban en el exterior.
Otro de los grandes inconvenientes de este método era el de la fragilidad de las placas de cristal empleadas como soporte, que en multitud de ocasiones acababan rayadas o rotas.
Con el empleo de este procedimiento se consiguió reducir el tiempo de exposición a un máximo de trece segundos y un mínimo de un segundo, lo cual provocó una disminución de los costes. Otra de las grandes ventajas era la estabilidad de la emulsión empleada.
Su generalización motivó el abandono del empleo de otros procedimientos como el daguerrotipo o el calotipo, a la vez que supuso la popularización del acceso al mercado de imágenes de famosos por parte de las clases obreras.
En la década de 1870 su uso acabó siendo desplazado por la aparición de la instantánea fotográfica y el carrete fotográfico.