Iconicidad
De Wikipedia, la enciclopedia libre
La iconicidad es una idea que parte de las teorías semióticas del siglo XX. Charles Peirce establece una clasificación de los signos en tres grupos: iconos, indicios, símbolos. El icono se caracteriza por guardar cierta semejanza con su referente. Las palabras que componen las lenguas son, en esencia, arbitrarias en cuanto a la relación significante-significado, pero también aparecen en ellas propiedades de iconicidad.
El término iconicidad determina el grado de referencialidad de la imagen. Es decir, la relación de apariencias entre la propia imagen y su referente. El concepto de iconicidad se refiere al hecho de que una imagen es la imagen de un objeto real.
Moles establece una “escala de iconicidad”, con doce grados diferentes. De cara al estudio de la imagen publicitaria en televisión:
1. Fotográfica
2. Animación de objetos. Aunque esta es una variante de la iconicidad fotográfica, el hecho de animar artificialmente objetos inanimados altera sustancialmente la referencialidad y la verosimilitud de la imagen.
3. Imagen por ordenador.
4. Dibujos animados
5. Escritura. La escritura, como imagen visual, constituye una especial forma de iconicidad.
La función referencial de la publicidad, que necesita exponer con la mayor claridad posible el objeto anunciado, hace que la iconicidad más destacable sea la fotográfica. Esto se debe a razones culturales ya que la imagen fotográfica es la que mayor poder referencial posee. El proceso de decodificación de la imagen fotográfica se ha convertido en algo instantáneo, casi imperceptible. Además, la televisión presenta la mayor parte de sus imágenes con este tipo de iconicidad y esto contribuye a la verosimilitud de la imagen televisiva. Por tanto, al asumir este tipo de imágenes, la publicidad televisiva asume también la verosimilitud del medio lo que es muy conveniente para sus fines.