Procesión del Encuentro
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La procesión del Encuentro es una de las celebraciones religiosas más extendidas en la región castellana. Se celebra al amanecer del Domingo de Pascua, saliedo por una calle los hombres con la imagen del Cristo Resucitado, y por otra calle las mujeres con la imagen de la Virgen; suele vestir la Virgen manto de color en el interior y negro en el exterior. Según se van aproximando en alguna plaza donde confluyen ambas calles, se saludan bajando varias veces las andas al suelo; una vez producido en encuentro le quitan el manto negro a la Virgen (señal de luto) y los dos pasos juntos se dirigen a la Iglesia.
Además, durante esta festividad los Quintos son los encargados de cumplir las tradiciones del Domingo de Pascua, los preparativos para la procesión: el Sábado Santo por la noche las quintas adornan la iglesia con las "aleluyas" (ramas de almendro en flor) y los quintos ponen pinos en la plaza y el calvario, y el Domingo de Pascua, en alunos lugares, son ellos los portadores del Cristo Resucitado durante la procesión, en ocasiones haciendo que la confluencia del Cristo y la Virgen termine con una carrera con el Resucitado hasta la Virgen.
Esta costumbre goza de muy buena salud, estando muy extendida y perviviendo hoy por hoy por toda Castilla, desde León, Ávila, Segovia o Cuenca.
Esta tradición varía ligeramente de un lugar a otro, pero en esencia es la misma. Por ejemplo en Chinchilla (Albacete), se celebra de la siguiente forma la Procesión del Encuentro Doloroso: el Viernes Santo, a las diez de la mañana, se escenifica la lectura de la sentencia de muerte de Jesús por parte de la sección de "Los Romanos" de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía y Santo Entierro. Estos salen por la puerta de la Iglesia Parroquial que da al Balcón del Sol al tiempo que suenan unas llamadas de cornetas. Detrás, sale el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno (con la cruz a cuesta) portado por cofrades de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno,... y el Coro de la Pasión Cantada. El romano que hace de centurión da lectura a la sentencia. A continuación y con el Canto de la Pasión de fondo, las distintas cofradías comienzan a desfilar para hacer el recorrido por la parte baja de la Ciudad y concluir de nuevo en la plaza de La Mancha para escenificar el Encuentro Doloroso (Desde el año 1992, la Pasión es cantada durante la procesión también). Una vez en la Plaza, se sitúa el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno enfrente de la fachada del Ayuntamiento; la Verónica, San Juan Evangelista y Nuestra Señora de los Dolores junto a la fachada del Ayuntamiento, Santa María Magdalena en la acera del reloj y el paso del Santísimo Cristo de la Agonía en el "Balcón del Sol". Al toque de un tambor y con el "Canto de la Pasión" de fondo, el paso de La Verónica marcha al encuentro de Nuestro Padre Jesús haciendo tres genuflexiones. El Paño blanco que lleva lo pasa por su rostro y se retira para volver a su sitio, haciendo de nuevo tres genuflexiones, llevando impreso el rostro en él una vez que se quita el trapo blanco que lo oculta. A continuación, será el de Nuestra Señora de los Dolores quién vaya a su encuentro acompañado por el de San Juan Evangelista que le va indicando el camino, haciendo unas genuflexiones. San Juan, a mitad de recorrido, se detiene y ella continúa al encuentro de su hijo. El momento del abrazo de Madre e Hijo, es muy emotivo (las imágenes anteriores a éstas, los brazos eran articulados y los abrían haciéndolo más real). Tras ese abrazo, vuelven las dos imágenes a su sitio. Concluido el Encuentro, continúa la procesión por la parte alta de la Ciudad.