Transitividad (gramática)
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La transitividad es la propiedad que poseen algunos verbos de poder llevar complementos directos. Los verbos que la poseen son llamados transitivos y los que no la poseen, intransitivos.
Por ejemplo, brincar y saltar significan más o menos lo mismo; sin embargo, podemos decir "Pedro salta obstáculos" pero no "Pedro brinca obstáculos"; saltar es, pues, un verbo transitivo porque puede llevar o no complementos directos, esto es, posee transitividad, mientras que brincar es verbo intransitivo porque no los puede llevar, esto es, no posee transitividad.
El complemento directo es la persona, animal o cosa modificada o afectada en forma inmediata por la acción del verbo y puede sustituirse por el pronombre átono lo, la, los o las si es de tercera persona (pronominalización): "Pedro salta obstáculos" = "Pedro los salta". Si se vuelve el verbo transitivo a voz pasiva, el complemento directo se transforma en sujeto paciente: "Los obstáculos son saltados por Pedro".