Conflicto del Beagle
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Mapa de las islas Picton, Lennox y Nueva |
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Jorge Rafael Videla | Augusto Pinochet | ||||||||||
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Fuerzas Armadas de Argentina | Fuerzas Armadas de Chile |
Se denomina como Conflicto del Beagle, al desacuerdo sobre la soberanía de las islas ubicadas entre la parte oriental del Canal Beagle y el Cabo de Hornos, junto con los espacios marítimos adyacentes, protagonizado por la República Argentina y la República de Chile y que se centró principalmente en la disputa por la posesión de las islas Picton, Lennox y Nueva.
La disputa sobre estas islas se remonta a los primeros tratados limítrofes entre ambas repúblicas, firmados a fines del siglo XIX. A pesar del pequeño tamaño de las islas, su valor estratégico entre los océanos Atlántico y Pacífico originó un largo conflicto entre ambos estados sudamericanos durante gran parte del siglo XX.
El conflicto estuvo caracterizado por diversos momentos de tensión y distensión. En los años 1970 finalmente los países llegaron al acuerdo de someter a arbitraje la soberanía de los territorios disputados ante la Reina Isabel II del Reino Unido. Ésta dictaminó en 1977 que los territorios quedaran bajo soberanía chilena.
Mientras ambos países se encontraban bajo dictaduras militares, el régimen argentino rechazó el fallo, considerándolo insanablemente nulo, lo que provocó una escalada belicista durante 1978. El conflicto llegó a su punto cúlmine el día 22 de diciembre cuando las Fuerzas Armadas de ambos estados se disponían a iniciar una guerra. Las escuadras de ambos países, sin embargo, fueron detenidas por una tempestad, lo que permitió la mediación del Papa Juan Pablo II.
El conflicto, tras más de cien años de disputa, se solucionó finalmente en 1984 cuando el gobierno argentino, tras una consulta popular, aceptó la propuesta de la Santa Sede que otorgó todas las islas en disputa a Chile y una parte de la zona económica exclusiva que generan las mismas a la Argentina.
Tabla de contenidos |
[editar] Origen y antecedentes
Desde la fundación de ambos países, la definición del límite austral fue el principal diferendo que enfrentó a las surgientes naciones sudamericanas.
Durante el dominio español, la resistencia indígena y las duras condiciones climáticas dificultaron los intentos de establecerse en la zona de la Patagonia y Araucanía, con la excepción de Valdivia, Chiloé y los Establecimientos Patagónicos sobre el Atlántico. Tras el intento fallido de fundar Puerto del Hambre en 1584, en las costas del Estrecho de Magallanes, España abandonó la zona. Según la tesis chilena, los derechos de la región patagónica fueron entregados al Reino de Chile, pero de acuerdo a la evidencia reunida por los estudiosos argentinos, con la creación del Virreinato de la Plata en 1776, éstos fueron transferidos al gobierno de Buenos Aires junto con la región de Cuyo. Debe notarse que estos derechos eran de jure y la soberanía de ninguna de las dos administraciones fue ejercida efectivamente en los territorios del sur del continente que eran considerados res nullius por otros países.
Tras la creación de los estados independientes en América del Sur, el establecimiento de límites entre éstos se definió usando las fronteras de las antiguas jurisdicciones coloniales aplicando el sistema de Uti Possidetis. La cordillera de los Andes, límite natural entre las zonas habitadas de Chile y Argentina, evitó grandes discusiones sobre el establecimiento oficial de una frontera. Sin embargo, durante los años 1840, Chile comenzó a otorgar patentes para la utilización del Estrecho de Magallanes y en consonancia con esta politica, fundó los precarios asentamientos de Fuerte Bulnes, el 21 de septiembre de 1843 y en 1848, Punta Arenas.
Debido a que la Constitución chilena de 1833 establecía el límite austral de Chile en el Cabo de Hornos, el gobierno argentino en 1847 protestó por lo que consideró una destrucción de la integridad del territorio argentino. Los problemas políticos que vivieron ambos países a comienzos de los años 1850 suspendieron las negociaciones sobre el límite, las que serían retomadas en 1855 con la firma del Tratado de amistad, comercio y navegación, que sería ratificado al año siguiente.
Ambas partes contratantes reconocen como límites de sus respectivos territorios los que poseían como tales al tiempo de separarse de la dominación española el año 1810 y convienen en aplazar las cuestiones que han podido o pueden suscitarse sobre esta materia, para discutirlas después pacífica y amigablemente sin recurrir jamás a medidas violentas, y en caso de no arribar a un acuerdo, someter la decisión al arbitraje de una nación amiga. — Art. XXXIX, Tratado de amistad, comercio y navegación, 1856.
[editar] El límite internacional de 1881
Tras el tratado de 1856, ambos países se dedicaron a buscar una solución al problema limítrofe. Sin embargo, la política exterior chilena se veía afectada por dos hechos bélicos de magnitud: la Guerra Hispano-Sudamericana y la Guerra del Pacífico, a lo que se sumaban los intentos de ocupación de la Araucanía.
Ambos estados estuvieron discutiendo el límite definitivo por más de dos décadas hasta que finalmente fue establecido el 23 de julio de 1881, a través de un tratado firmado en Buenos Aires. Dicho tratado establecía la cordillera de los Andes de norte a sur hasta el paralelo 52° S como el límite entre los países, tomando las cumbres más elevadas divisorias de agua y sus vertientes como línea fronteriza. La línea fronteriza fue definida en Tierra del Fuego a lo largo del meridiano 68º 34' O, entre el Cabo del Espíritu Santo y el Canal Beagle, donde terminaba. Al sur de este canal todas las islas pertenecerían a Chile. La Argentina reconocía la soberanía chilena en el Estrecho de Magallanes mientras que Chile reconocía la soberanía argentina sobre la Patagonía Oriental. El artículo III del tratado establecía:
En la Tierra del Fuego se trazará una línea que, partiendo del punto denominado Cabo del Espíritu Santo en la latitud cincuenta y dos grados cuarenta minutos, se prolongará hacia el Sur; coincidiendo con el meridiano occidental de Greenwich, sesenta y siete grados treinta y cuatro minutos hasta tocar con el canal Beagle. La Tierra del Fuego dividida en esta manera será chilena en la parte occidental y argentina en la parte oriental. En cuanto a las islas, pertenecerán a la República Argentina la isla de los Estados, los islotes próximamente inmediatos a ésta y las demás islas que haya sobre el Atlántico al oriente de la Tierra del Fuego y costa orientales de la Patagonia; y pertenecerán a Chile todas las islas al Sur del Canal Beagle hasta el Cabo de Hornos y la que haya al occidente de la Tierra del Fuego". — Tratado de Límites entre Chile y Argentina de 1881, art. III.
Cabe destacar que años más tarde se realizarían nuevas investigaciones que demostraron el error de la longitud del inicio de la frontera (Cabo del Espíritu Santo), siendo movido el límite internacional hasta la longitud 68º 36' 38.5" O que era la posición exacta, impidiendo de ese modo que Chile tuviera acceso de manera excepcional al Océano Atlántico a través del fondo de la Bahía de San Sebastián. Otro punto importante sobre este tratado es la posesión del Canal Beagle: en Chile, algunas interpretaciones del texto determinaban que el límite terminaba en la costa y la totalidad del canal sería chilena. Si este fuera el caso, y en virtud del texto del tratado, si el canal estuviera bajo soberanía chilena, la Argentina no podría reclamar las islas al sur de éste. Entre quienes sostuvieron esta controvertida tesis destaca el estudioso chileno Jaime Eyzaguirre:
Luego la línea no se introduce en el canal, no lo comprende, queda fuera de él, sólo lo toca en su borde superior. El canal resulta así entero de Chile. Si el Tratado hubiera dicho que la línea llegaba hasta el medio o centro o hasta el eje del canal, se habría entendido que la mitad Norte del mismo correspondería a Argentina y la mitad Sur a Chile. Pero habría que torcer los términos claros del acuerdo para llegar a esta conclusión — Jaime Eyzaguirre, "La Soberanía de Chile en las tierras australes", 1958
[editar] Reclamaciones
El tratado de 1881 fue objeto de debate de ambos gobiernos en los años posteriores a su aprobación por la demarcación de la frontera a lo largo de la Cordillera de los Andes. En la zona patagónica, fue entendida comúnmente por Chile la pertenencia de las islas Picton, Lennox y Nueva como parte chilena. Aunque el tratado sufrió algunas modificaciones en los años posteriores, el status de las islas del Beagle no fue sometidas a cambio alguno.
Sin embargo desde 1888 algunos mapas argentinos comenzaron a incluir parte de estos territorios en su soberanía. En los años posteriores a la firma del tratado, fueron encontrados yacimientos auríferos en las islas al oriente de Navarino lo que reavivó el interés de ambos países para la extracción de recursos desde aquellos territorios. Chile se apoyaba en la teoría de que el Canal Beagle continuaba hacia el este entre Tierra del Fuego y las islas en litigio, mientras Argentina consideraba, por cuestiones geomorfológicas, que lo hacía entre las islas Navarino y Picton. Además, se postulaba que el principio limítrofe bioceánico (las pretensiones chilenas se mantienen en el Océano Pacífico y las argentinas en el Océano Atlántico), era vulnerado pues las islas tenían contacto con el Atlántico.
En publicaciones de 1894 ya se evidencian reclamaciones argentinas principalmente sobre Picton y Nueva, y en años posteriores, el gobierno argentino entrega concesiones en las islas reclamadas y también en Navarino.
Para solucionar el litigio por la Puna de Atacama, los gobiernos de ambos países se comprometieron a un laudo arbitral dirigido por el Reino Unido. Sin embargo, este laudo podía modificar cualquier parte del tratado completo. Aunque el fallo de 1899 que cerró el litigio de la Puna fue dirigido por representantes estadounidenses, la resolución británica resolvió en 1902, que "pertenecerán a Chile todas las islas al Sur del Canal Beagle hasta el Cabo de Hornos y la que haya al occidente de la Tierra del Fuego". Por otro lado, se garantizo el derecho argentino de utilizar las aguas cercanas a la costa del Canal del Beagle, algo que no estaba estipulado en el tratado original.
En 1904, Argentina ofreció a Chile establecer el eje del canal, quedando ella con las islas al norte de esta línea imaginaria y Chile con las del sur. El canciller chileno, Emilio Bello Codesido, acepto la propuesta, presuntamente sin consultar al presidente Germán Riesco. Sin embargo, el cambio de gobierno argentino entre Julio Roca y Manuel Quintana dilato la respuesta argentina y permitió la retractación chilena al notar que este eje dejaba a las islas Picton y Nueva en posesión argentina. A pesar del rechazo chileno a la propuesta y a la modificación británica a la letra original del acuerdo, Argentina se mantuvo firme en su reclamo, instalando en 1909 una boya señalizada como punto fronterizo en las inmediaciones de la isla Navarino.
Tras la batalla de las Islas Malvinas, ocurrida el 7 de diciembre de 1914, el gobierno chileno alerto a los gobiernos británico y alemán que el territorio de la isla Picton (donde desembarcaron algunos alemanes antes del ataque) correspondía a suelo chileno y por ende, debía mantenerse la neutralidad del país, al igual que las aguas en sus alrededores.
Considerando que tanto el Estrecho de Magallanes, como los canales australes se encuentran dentro de los límites territoriales de Chile y forman por consiguiente, parte del territorio de la República, se declaraba que para los efectos de la neutralidad contemplados en el decreto número 1.857 de 5 de noviembre próximo pasado del Ministerio de Relaciones Exteriores, deben considerarse como mar jurisdiccional las aguas interiores del Estrecho de Magallanes y de los canales australes aun en las partes que distan más de tres millas de una u otra orilla. — Decreto chileno Nº1.986, 15 de diciembre de 1914
Este informe provoco gran molestia en la Argentina, que declaró que Chile había vulnerado lo establecido en el pacto. En 1915, la tensión entre ambos países aumentó al correr de los días. Chile propuso someter la soberanía de las islas nuevamente a un arbitraje (y de nuevo a cargo del Reino Unido) mientras que la Argentina se mantuvo en su posición original. Finalmente, el rey de Inglaterra aceptó participar como mediador de acuerdo con los tratados vigentes y ratificó que las islas pertenecían a Chile.
Pero durante el segundo mandato de Arturo Alessandri Palma el conflicto resurgió y se propuso una nueva revisión del tratado pero esta vez por Homer Cummings, Procurador General de los Estados Unidos, la que sería rechazada al cabo de un tiempo por la Argentina. En esos años, Alessandri promovió la incorporación definitiva de las islas al territorio chileno, para evitar una posible anexión argentina, lo que sería concretado por su sucesor, Pedro Aguirre Cerda que además rechazaría un nuevo intento de solución en 1938 presentada por la Argentina, por la letra del cual la isla Nueva quedaba en territorio argentino y las restantes en el chileno.
[editar] Planes de invasión en 1944
Durante la Segunda Guerra Mundial, Chile y Argentina se mantuvieron neutrales, pero fueron fuertemente presionados por los Estados Unidos para declararse aliados. Mientras la Argentina vivía una seguidilla de gobiernos militares y el nacionalista Grupo de Oficiales Unidos liderado por Juan Domingo Perón se declaraba abiertamente contrario a romper relaciones con la Alemania Nazi, Chile decidió romper relaciones con los países del Eje el 20 de enero de 1943, a pesar de la reticencia de los principales líderes políticos, entre ellos el mismo Presidente Juan Antonio Ríos.
Opositores al gobierno de tendencias fascistas solicitaron apoyo al gobierno militar argentino para invadir el país y derrocar a Ríos. Perón, Ministro de Guerra de Edelmiro Farrell, organizó un proyecto para atacar Chile en 1944, aprovechando la situación interna y así capturar los territorios magallánicos y la zona del Beagle. Según informes de la CIA desclasificados en 1997, las tropas argentinas estaban ubicadas a comienzos de dicho año en la zona de Río Gallegos destinadas a invadir Punta Arenas y Puerto Natales el día 15 de febrero de 1944. [cita requerida] Estados Unidos, al conocer de estas informaciones de inteligencia, redobló la presión sobre el gobierno de Farrell para romper relaciones con el Eje. Alemania estaba en crisis y su derrota estaba prácticamente asegurada, y ante la posibilidad de que Estados Unidos y Chile ya conocieran su plan de invasión, la Argentina decidió interrumpir sus vínculos diplomáticos con el gobierno de Adolf Hitler, el 20 de enero de ese año.
A pesar de esto los planes de invasión no acabaron y a mediados de ese año, el embajador de los Estados Unidos en Chile, Claude Bowers, informo al Presidente Franklin Delano Roosevelt de los planes invasores de la Argentina y de un posible bombardeo de Santiago desde Mendoza. [cita requerida]
Argentina está fervorosamente preparándose para la guerra. De eso no hay duda, porque la afirmación ha sido hecha en conversaciones entre seguidores de Perón y la gente en el poder en Argentina. — Carta de Claude Bowers al Presidente Franklin D. Roosevelt, 20 de junio de 1944
Aunque la idea de una invasión para capturar las islas Picton, Lennox y Nueva y otros territorios reclamados fue abandonada con el correr de los meses, especialmente tras la asunción de Perón como presidente de la Argentina y la victoria norteamericana en la Segunda Guerra, permaneció por muchos años en círculos militares argentinos, como sugiere una serie de declaraciones donde argumentaban que el límite con Chile llegaba hasta la altura de Puerto Montt, anexando toda la zona de Aisén y Magallanes.
No podemos negarnos a la realidad. La Marina argentina debe tener dominio absoluto sobre todos los canales del Pacífico al Sur de la isla de Chiloé. La frontera con Chile es el macizo andino, y la cordillera de los Andes termina al Sur de Puerto Montt. La Armada argentina no tiene, pues, por qué desconocer los hechos de la naturaleza: el cono austral de América del Sur debe pertenecer de modo irremisible, tanto por derecho propio como por indiscutibles razones geográficas, a la más grande patria argentina. — Capitán de navío José A. Dellepianne, profesor de Estrategia y Geopolítica de la Academia de Guerra Naval de Argentina, julio de 1947
En tanto, el gobierno chileno instó a su homólogo trasandino a reglamentar la presencia de naves de dicha nacionalidad en el canal Beagle, el 2 de junio de 1945, debido a reportes de la armada chilena sobre el tránsito de naves argentinas en el canal sin autorización. Chile nunca recibió una respuesta a esta petición, por lo que decidió instalar una base naval en la zona de Puerto Luisa en la isla Navarino para controlar el paso de naves extranjeras hacia Ushuaia. Diversos incidentes bilaterales, como la extracción de materiales en los alrededores del Volcán Copahue para el Proyecto Huemul [cita requerida], el intento de golpe al Presidente Gabriel González Videla (conocido como el complot de las patitas de chancho) y el desastre del dragaminas argentino "Fournier" en el que murió toda su tripulación cerca de isla Dawson [1], nuevamente tensaron las relaciones bilaterales. Entre 1950 y 1952 Chile comprobó en cuatro oportunidades que tripulantes del navío "Parker" de la armada argentina se hallaba cartografiando la zona tras fondear en la isla Picton y en otros canales magallánicos. [cita requerida]
En 1953, la base naval fundada en Navarino fue inaugurada como Puerto Williams, convirtiéndose en el poblado más austral del mundo y se creó el Departamento de Navarino para realizar tareas de vigía en la zona, lo que provocó indignación en el lado argentino, por cuanto el área se hallaba en conflicto. En abril de 1954, un patrullero argentino ingresó al canal Beagle, disparó cuatro cañonazos en las cercanías del faro Yámana y posteriormente se alejó. [cita requerida] Este hecho provocó la protesta del canciller Tobías Barros, el 23 de abril.
[editar] Incidente del islote Snipe
Con la asunción de Carlos Ibáñez del Campo a la Presidencia de Chile en 1952, las relaciones con la Argentina comenzaron a distenderse debido a la cercanía politica entre Ibáñez y Perón. El presidente argentino visito Chile en 1952 y fue aclamado por los santiaguinos en un ambiente de fraternidad. Aprovechando esta situación, el gobierno chileno instó a la Argentina a someterse a un laudo arbitral para solucionar el conflicto de soberanía sobre las islas Picton, Lennox y Nueva, el que finalmente fue aceptado el 2 de mayo de 1955 como forma de resolver amistosamente los problemas que aún subsisten entre los dos países, como afirmaba el comunicado. Sin embargo, el 14 de junio fue propuesta una Comisión Mixta por la Cancillería argentina para que redefiniera el límite en la zona, lo que fue tajantemente rechazado por Chile.
A pesar de la amistad existente entre ambos países, en 1958 se produjo uno de los momentos de mayor tensión durante la disputa de las islas del canal Beagle. El 12 de enero de ese año, la Armada de Chile colocó una baliza en el islote Snipe, ubicado entre Navarino y Picton y en la que habitaba únicamente un yagán criador de ovejas. El 1 de mayo siguiente, fue colocado en el mismo lugar un faro para ayudar a la orientación de los navegantes. Sin embargo, el día 8 de mayo sería detectado por un avión de la Fuerza Aérea de Chile una torre metálica de cinco metros de altura reemplazando la baliza instalada previamente por los chilenos. El día 10 zarpó el patrullero chileno "Lientur" destinado a reponer el faro. Al día siguiente, el gobierno chileno presentó un reclamo formal a su contraparte trasandina, la cual responsabilizó del hecho al comodoro Gastón Clement, el cual habría ordenado a la tripulación del patrullero "Guaraní" derribar el faro.[2]
La armada chilena mando nuevos encargados para reparar la estructura el 14 de mayo. Los militares afirmaron que mientras realizaban su trabajo, vieron aparecer una escuadra argentina compuesta de tres navíos que posteriormente partió sin atacar, debido a que el comodoro de las fragatas habría recibido tarde la orden de atacar desde Buenos Aires.[2] El conflicto parecía superado luego que el 8 de junio fuera nuevamente instalado el faro por el "Lientur", pero el 9 de agosto, el faro fue nuevamente derribado por el destructor "San Juan" comandado por Clement y el islote fue tomado por cerca de 80 soldados argentinos. En esta oportunidad, la acción fue apoyada por el canciller Carlos Florit y el secretario de Marina, Adolfo Estévez, que consideraban que Chile estaba desconociendo el carácter litigioso sobre el islote.[3]
La respuesta chilena fue inmediata. El embajador en Buenos Aires, José Maza Fernández, fue convocado a Santiago y el Canciller Alberto Sepúlveda Contreras debió hablar en una sesión secreta del Senado destinada a solucionar el conflicto. Mientras patrulleros chilenos le entregaban notas al destructor "San Juan" instándolos a regresar a su país para evitar un conflicto mayor, la Armada se dirigía desde Talcahuano y Valparaíso en dirección al sur. Finalmente, el día 18 los cancilleres de ambos países emitieron una declaración conjunta para poder distender el conflicto.
Los Gobiernos de la República de Chile y de la República Argentina, animados del común deseo de superar todo motivo de desinteligencia que obste el propósito de resolver amistosa y dignamente los diferendos de límites existentes entre los dos pueblos en la región insular a que se refiere el artículo 3º del Tratado de 1881, en consonancia con los vínculos que a través de la historia han mantenido y con los principios de confraternidad continental que comparten, declaran:
1º Que concuerdan, retrotraer la situación de hecho y de derecho en el Islote Snipe a la que existía antes del 12 de enero pasado, y consecuentes con sus anhelos de paz y armonía, convienen en el retiro de las fuerzas argentinas que se encuentran en el mismo.
2º que reafirman su intención de recurrir a los medios de solución pacífica de controversias internacionales, para llegar a la brevedad al arreglo de los problemas limítrofes pendientes en la mencionada zona, acordando el mantenimiento de la situación existente hasta tanto se llegue a la demarcación definitiva". — Declaración conjunta chileno-argentina, 18 de agosto de 1958
Al día siguiente, el islote fue abandonado y los faros fueron desmantelados.
[editar] Rumbo al arbitraje
Tras el incidente del islote Snipe, los gobiernos de la Argentina y Chile intentaron realizar acercamientos para poder solucionar los problemas derivados además del conflicto sobre la región de Palena. El 2 de febrero de 1959, el presidente argentino Arturo Frondizi aterrizó en el Aeropuerto Los Cerrillos y firmó junto a su homólogo chileno Jorge Alessandri una declaración conocida como "Declaración de Los Cerrillos" en la que ambos mandatarios se comprometían a "entrar de inmediato en negociaciones encaminadas a encontrar las fórmulas arbitrales adecuadas, que permitan resolver los diferendos existentes".
Aunque existieron algunas violaciones al pacto acordado, las cancillerías de ambos gobiernos trabajaron para resolver el problema y el 22 de marzo de 1960 ambos presidentes firmaron en Santiago, la "Declaración conjunta sobre arbitraje" en el que se establecían las bases para la solución pacífica de los conflictos limítrofes. Allí se estipulaba que la isla Lennox quedaría bajo soberanía chilena, mientras Picton y Nueva serían sometidas a arbitraje por la Corte Permanente de Arbitraje, localizada en La Haya, cuyo fallo sería inapelable.
Este texto generó suspicacias a ambos lados de los Andes. Mientras en Chile se consideraba una usurpación el ceder los islotes Becasses (ubicados en la entrada del canal), las autoridades argentinas no estuvieron de acuerdo con la renuncia sobre Lennox y además preferían buscar una solución bilateral y no recurrir a un arbitraje. Ante la falta de apoyo de los pactos en ambas naciones, el presidente chileno Eduardo Frei Montalva retiró su discusión del Congreso en 1965.
A pesar del rechazo al pacto, la idea del arbitraje se concretó. Las relaciones entre los presidentes Eduardo Frei Montalva y Arturo Umberto Illia eran cordiales, lo que permitió que en 1964 ambos gobiernos aceptaran someter la diferencia limítrofe al Tribunal de La Haya, y que al año siguiente, ambos mandatarios participaran en una cumbre en la ciudad de Mendoza destinada a buscar una solución definitiva en cuanto a las fronteras. Sin embargo los avances en esta gestión se verían abortados tanto por los nacionalismos exacerbados (provenientes principalmente desde las Fuerzas Armadas de ambos países), las diversas violaciones a los acuerdos limítrofes por barcos en las costas del Beagle, el conflicto en Laguna del Desierto, el derrocamiento de Arturo Umberto Illia en 1966 y la resolución del arbitraje en Palena.
Contrario a lo que habían convenido en 1964, el gobierno demócrata-cristiano chileno decidió inconsulta y unilateralmente invocar al arbitraje ante el monarca británico. El canciller chileno Gabriel Valdés le comunicó la decisión de utilizar este método, de acuerdo a lo estipulado en los Pactos de Mayo de 1902, al embajador argentino el 11 de diciembre de 1967. Al día siguiente, se realizó lo mismo con el canciller británico George Brown. El canciller argentino Nicanor Costa Méndez cuestionó de inmediato el proceder del gobierno chileno y se negó a participar del arbitraje.
Aunque Argentina intentó evitar un arbitraje planteado bajo tan precarias condiciones legales, el gobierno chileno no cambió su postura. Finalmente, en 1970 el nuevo ministro de Relaciones Exteriores argentino, Juan Benedicto Martín aceptó la idea de recurrir a un arbitraje, nuevamente ante el Reino Unido (representado por la Reina Isabel II), aunque propuso la idea de que fuera un tribunal compuesto por cinco peritos internacionales quienes plantearan una propuesta a la monarca, la que finalmente aprobaría o rechazaría dicha propuesta de arbitraje. El gobierno chileno aceptó los términos y el 22 de julio de 1971 los gobernantes Salvador Allende y Alejandro Agustín Lanusse firmaron el protocolo de arbitraje, en Salta.
[editar] El arbitraje
El protocolo de arbitraje fue firmado en Londres, el 22 de julio de 1971, por los representantes de los tres países involucrados: Joseph Godber por el Reino Unido, Álvaro Bunster por el gobierno chileno y Gustavo Martínez Zuviría por la Argentina.
- Hardy C. Dillard (Estados Unidos)
- Gerald Fitzmaurice (Reino Unido)
- André Gros (Francia)
- Charles D. Onyeama (Nigeria)
- Sture Petrén (Suecia)
Para evitar cualquier sospecha de prejuicio, sobre todo ante el creciente problema de las Malvinas, se acordaron tres puntos que diferenciaban a este tribunal de los de los años 1896 y de 1960:
- El nombramiento de los jueces no fue más asunto de la corona británica sino que los nombres de los jueces estaban ya en el acuerdo del arbitraje.
- Sólo participarían jueces del Tribunal de La Haya, una concesión al deseo inicial de la Argentina de recurrir a la Corte Internacional de Justicia
- Sólo uno de los jueces podría tener nacionalidad británica.
Por último, la corona británica sólo podría aceptar o rechazar la propuesta de los jueces, pero no cambiar su contenido.
[editar] La posición argentina
La Argentina basó sus derechos exclusivamente en el artículo III del Tratado de Límites de 1881. Sus argumentos pueden ser enunciados en los siguientes puntos:
- Históricamente Chile nunca tuvo salida al Atlántico: el tratado de 1881 no cambió o eliminó al de 1855 sino que sólo lo concretó. Es decir el "utis possidetis de 1810" (acordado en el tratado de 1855) continúa vigente.
- El espíritu de la letra del tratado de 1881 es: la Argentina cede sus prerrogativas sobre el estrecho de Magallanes para que Chile desista de expandirse hasta el Atlántico.
- No existe una relación interna entre los Arts. del tratado de 1881. La renuncia a la Patagonia oriental no fue a cambio de ceder toda la Tierra del Fuego a Chile con excepción de los territorios asignados explícitamente a Argentina. En vez de eso cada Art. del Tratado de 1881 debe ser interpretado separadamente, independiente de los otros, es decir el Art. I para la región andina, el Art. II para la región de Magallanes y el Art. III para la región de Tierra del Fuego.
- El principio oceánico apoya también la cláusula sobre las islas del Art. III: dice (...pertenecen a Argentina además...)"... Staten Island ... and the other islands there may be on the Atlantic to the east of Tierra del Fuego and of the eastern coast of Patagonia ..." . Dado que además de la Isla de los Estados al este de la Patagonia y de Tierra del Fuego no hay más islas, sólo puede referirse a Picton, Nueva y Lennox porque el tratado implícitamente otorga más islas a Argentina.
- Como de todas maneras las islas en disputa están dentro de la cláusula "atlántica", ya no depende de si están o no al sur del canal. Si se le quisiese dar validez a ese párrafo también confirmarían la posición argentina: el Art. III concede a Chile las islas "up to the Cape Horn". Esto no sólo define una cota sur. El Cabo de Hornos también marca una cota en la dirección este-oeste, más alla de la cual Chile no tiene derechos.
- En lo que se refiere al ejercicio de la soberanía por parte de Chile, éste fue desde un comienzo ilegal. La línea de demarcación sobre Picton, Nueva y Lennox que preveía el Tratado de 1881 nunca fue fijada bilateralmente.
- En Argentina se sostenía que el Canal Beagle finalizaba en Punta Navarro (67º 13,5' O), para luego virar hacia el sur por el Paso Picton para desembocar en el océano entre las islas Navarino y Lennox, a partir de Punta Navarro lo que seguía hacia el este no se consideraba como parte del Canal Beagle sino que era llamado Canal Moat.
- El Meridiano del Cabo de Hornos (67º 15,2' O) es considerado como el límite convencional entre los océanos Atlántico y Pacífico y tiene valor limítrofe entre ambos países en las áreas marinas de acuerdo al Protocolo de 1893. Las islas Picton, Nueva y Lennox eran consideradas argentinas por estar en mar abierto y en el Atlántico al encontrarse al este del meridiano del Cabo de Hornos.
- El Protocolo de 1893 es aplicable al Beagle, que en su artículo 2º expresa que Chile no puede pretender punto alguno sobre el Atlántico así como Argentina no lo puede pretender sobre el Pacífico.
- Los tratados, pactos y laudos no trazaron el límite en el canal Beagle, por lo que si no se alcanzaba un acuerdo entre ambos países, se debe trazar en él una linea media.[4]
[editar] La posición chilena
Los argumentos chilenos eran los siguientes:
- Al contrario de lo que argumenta la posición argentina, no existe en la relación de derecho internacional entre ambos países un "principio oceánico", tampoco como versión moderna de la doctrina "uti possidetis". Esa doctrina quedó sin significado a partir del tratado de 1881 que reordenó completamente las relaciones territoriales entre los dos países.
- En lo que se refiere a la constelación de intereses, sí hubo un intercambio, pero no como Argentina afirma de una renuncia al Atlántico por la cesión de Magallanes. En vez de eso, Chile renunció a sus prerrogativas sobre la Patagonia Oriental, y a cambio de eso recibió de Argentina la soberanía sobre el Estrecho de Magallanes. Dada esa situación, todos los artículos del tratado deben ser interpretados como una sola unidad: la cláusula "without prejudice" al final del Art. II significa entonces que todos los territorios al sur de los Andes y la línea del Cabo Dungens son chilenos con la sola excepción de los territorios asignados explícitamente a Argentina.
- Si Argentina argumenta que, dado que no hay otras islas "... on the Atlantic ..." las únicas a las que se puede referir el tratado son PNL, debe ser señalado que el Tratado de 1881 se refiere a islas "... that may be ..." . Por lo demás, el término Tierra del Fuego se refiere exclusivamente a la Isla Grande, como se deduce de la sistemática del Art. III. También Patagonia se refiere al Continente. Es imposible considerar que PNL queden "al este" de esas regiones.
- Por esas razones es determinante para la cesión de PNL la cláusula "Canal Beagle". Dado que ambos contrahentes entendieron el brazo norte del canal, la soberanía chilena sobre PNL queda claramente estipulada.
- En cuanto a la importancia de la soberanía ejercida por Chile sobre las islas, importancia rechazada por Argentina, esta soberanía ejercida es un factor determinante según las reglas de derecho de Viena, porque Argentina no formalizó protestas ante estos actos de ejercicio de soberanía chilena.
[editar] La argumentación de Tribunal
La decision del tribunal consta de tres partes (Argumentación, Tenor, Mapas)y esta basada en varias premisas:
- El tribunal está sujeto al derecho internacional vigente, es decir no según su arbitrio.
- El grupo PNL debe ser considerado como una unidad, a petición de los contrahentes, a no ser que vay en contra de derecho vigente.
- a pesar de sus diferencias en la interpretación, ambos contrahentes están de acuerdo en que
- Sus derechos sobre la región se basan exclusivamente según el Tratado de 1881.
- El Tratado de 1881 tenía como fin una "complete, definitive and final settlement" del asunto, sin perjuicio de las posteriores regulaciones o pasos concretos.
- El Tratado de 1881 reemplaza todos los arreglos entre los contrayentes, incluidos los de la época colonial.
- Para cumplir con el deseo de los contrayentes de obtener una solución completa, el tribunal se reserva el derecho a efectuar consideraciones dentro de lo permitido por el derecho internacional.
Con estas premisas escritas al comienzo, el tribunal ya revelaba a grandes rasgos sus veredicto. El tratado de 1881 reemplazo el "uti possidetis", doctrina a la que no dedica mucho espacio, (no juzga si se trataba de derecho internacional o solo una principio político) señalando el título ("Tratado de Límites") y al Preámbulo para fundamentar la premisa que deja de lado el "uti possidetis".
En cuanto a la constelación de intereses, el tribunal comparte la posición de Chile y acepta que las relaciones sistémicas y el contexto politico se expresan más por una alternativa "Patagonia por Magallanes" que por una alternativa "Magallanes por Atlantico". Sin embargo, la solución regla-excepción que Chile deducía, no fue apoyada por el tribunal. El tribunal se reservó el derecho a entender la cláusula "islas" según el texto concreto y no basarse en suposiciones.
El tribunal se ocupó del texto del Tratado y de la interpretación de la cláusula de las "islas":
"... to the Argentine Republic shall belong ...
the other islands there may be on the Atlantic
to the east of Tierra del Fuego and of the eastern
coast of Patagonia;"
Después de un cuidadoso análisis de todos los significados posibles de "Tierra del Fuego", limitado solo a la isla grande, ampliación a todo el archipiélago y a "Patagonia", Patagonia continental, Patagonia magallánica y Patagonia fuegina, el tribunal se decidió por el significado más estricto. Lo mismo sucedió con los terminos, "to the east of ..." y "of the eastern coast of ". Las razones dadas por el tribunal fueron: La argumentación argentina es consecuente en su sentido marítimo, pero requiere una interpretación especial. Si "Tierra del Fuego" o "Patagonia" significaran, como pretende Argentina, también el archipiélago al sur de la Isla Grande hasta el Cabo de Hornos, entonces PNL estaría incluida en el termino. Pero entonces no podría estar al este de la region referida, a no ser que se entienda "al este de " como "en la parte este de ". Por último, el grupo PNL no puede ser caracterizado como "atlántico". Con toda seguridad eso puede ser descartado, en todo caso para la Picton, no solo porque la Picton está cubierta parcialmente hacia el Atlántico por la Nueva y la Lennox ("partly screened") sino que también porque se perdería el sentido de donde termina el caracter atlántico de una isla y donde comienza el caracter pacífico de una isla. Si se considera a PNL como una unidad, entonces el punto de vista chileno de considerar las islas como vecinas del canal es mucho más verdadero que considerarlas del atlántico. El tribunal considera que la asignación de otras islas atlanticas es solo hipotética ("... thay may be ..."). Una asignación de islas "atlanticas" en el sentido más amplio de la palabra que le da Argentina no se puede deducir del texto, ni de posteriores aclaraciones de estadistas sobre el asunto.
La posición del tribunal frente a la argumentación argentina se puede resumir de la siguiente manera: el tribunal no quiso ir tan lejos como para descartar la perspectiva argentina sobre la determinación atlántica de la cláusula islas por ser imposibles de deducir del tratado. Pero, señalando la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, el tribunal se acogió al principio de que en caso de dudas, la interpretación más fácil tiene preferencia. La interpretación argentina no era la mas directa, según el tribunal, más bien era propicia para violentar el texto.
Aceptada la premisa de que el Tratado de 1881 no deseaba dejar asuntos pendientes y después de rechazar la argumentación argentina ("on the Atlantic") solo queda al tribunal aceptar la posición chilena ("south of the Beagle Channel"). El canal al oeste de la isla Picton se divide en varios brazos y depende a cual brazo se refiere el tratado para definir la pertenencia de las islas. La tesis chilena, que define el brazo norte como el referido por el tratado, fue aceptada por tres razones:
- dado que el grupo PNL no es "atlantico" sino "al sur" del canal, solo puede ser posible si el tratado se basó en un canal que corre al norte de las islas PNL.
- Si el tratado dice "al sur", necesariamente debe haber una línea de este a oeste, esta línea solo puede referirse al brazo norte del canal.
- Si el tratado concede a Argentina todo el territorio al este de la línea norte-sur sobre la Isla Grande "hasta el Canal Beagle", esto significa que el limite sur de esa cesión es el canal Beagle.
En cuanto al juzgamiento de la "práctica posterior" (según la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados se debe considerar "cada práctica posterior en la aplicación del Tratado que exprese el acuerdo de los contrayentes en la aplicación del tratado") el tribunal llego a la conclusion que Chile constante y continuamente había aplicado la misma interpretación, lo cual no había hecho Argentina.
También consideró el tribunal que las primeras cartas argentinas después del tratado mostraban las islas como chilenas.
A las actas de jurisdicción chilenas - concesión de derechos para la búsqueda de oro, señales de navegación, servicio médico y escuelas - como al silencio argentino frente a esos actos, el tribunal no les dio valor alguno.
[editar] El rechazo argentino al laudo arbitral
El laudo arbitral fue dado a conocer a ambas partes el 2 de mayo de 1977, el Canal Beagle fue considerado perteneciente a los dos países ribereños y las islas fueron adjudicadas a Chile. El 25 de enero de 1978 la Argentina declaró "insanablemente nulo" el laudo referente a las islas y no se consideró obligado a su cumplimiento, declarando además que la decisión de la Corte "adolece de defectos graves y numerosos" y que la misma fue dictada en "violación de las normas internacionales a que la Corte debía ajustarse".
Entre los argumentos que justificaban el rechazo, se mencionaron:
- Haber deformado las tesis argentinas.
- Haber emitido opinión sobre cuestiones litigiosas no sometidas a arbitraje.
- Haber incurrido en contradicciones en el razonamiento.
- Haber cometido errores de interpretación.
- Contener errores geográficos e históricos.
- No haber guardado equilibrio en la apreciación de la argumentación y de la prueba producida por cada parte. [5]
En terminos estrictamente legales, esta declaración de nulidad es irrelevante desde el punto de vista formal o en lo que se refiere al contenido del laudo, mientras no sea el mismo tribunal quien dicte sobre esa materia o ambos contrayentes lo hayan así acordado. [cita requerida]
A partir de ese momento la Argentina intensificó la presión militar sobre Chile. [cita requerida]
[editar] La controversia del Beagle como conflicto de intereses politicos
[editar] El impacto sobre la política interna
En ambos países gobernaban regímenes dictatoriales que proclamaban ser el último resguardo de la seguridad nacional descuidada por los respectivos anteriores gobiernos civiles. Por supuesto también se sentían los guardias predestinados de la integridad nacional.
Esta condición impedía la flexibilidad necesaria para encontrar una solución, si bien ya no en el plano del derecho internacional, por lo menos en el plano de la política.
En Argentina existía el agravante de que el gobierno había asumido sus funciones apenas un año antes de darse a conocer el laudo arbitral, estando el General Videla bajo fuerte presión de "la línea dura" del Contraalmirante Massera.
[editar] Rivalidades intra-regionales tradicionales
La Argentina quería impedir que Chile tuviera acceso al Océano Atlántico, ya que ella misma había renunciado en el protocolo de 1893 a cualquier acceso al Océano Pacífico. Pero el laudo arbitral confirmaba ahora a Chile "de jure" como país bioceánico, siendo Chile ya "de facto", con la soberanía ejercida sobre PNL, como el segundo país sudamericano bioceánico.
Para aumentar la presión militar sobre Chile, la Argentina utilizó sus buenas relaciones con Perú y Bolivia, países que a consecuencia de la guerra del Pacífico debieron ceder territorios a Chile y han mantenido siempre un deseo latente de revisión de esas cesiones.
La peligrosidad de un conflicto armado llamó la atención de las potencias mundiales dado que:
- Brasil podría verse involucrado a favor de Chile, debido a rivalidades sobre el predominio regional con la Argentina.
- Si Perú rompía el tratado fronterizo de 1926 y atacaba a Chile, Ecuador podría verse arrastrado a un conflicto debido a su insatisfacción por el tratado fronterizo de 1946 que entregó al Perú regiones del Amazonas que Ecuador consideraba legítimamente suyas.
Estas complicaciones impulsaron a los Estados Unidos de América a presionar a ambos países para mantener la paz y a pedir al Vaticano una mediación.
[editar] El aspecto militar
Una vez desconocida la validez del Laudo Arbitral, Argentina movilizó todo su poderío militar concreto, para obligar a Chile a cambiar lo establecido por el tribunal.
Desde ese punto de vista, la situación chilena aparecía bastante desventajosa. Frente a un país que casi lo doblaba en el número de habitantes, con un ingreso per capita casi del doble y una ventaja geográfica enorme, Chile enfrentaba además, a raíz de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura, una negación a la venta de armas de parte de sus proveedores tradicionales (USA y Europa), lo que dificultaba aun más la ya compleja tarea de resguardar su territorio, debido a su propia geografía.
Sin embargo esta inferioridad era atenuada por factores como:
- Chile utilizaba una mayor parte porcentual de su presupuesto en defensa
- la defensa implicaba menos riesgo que el ataque
- las continuas intervenciones de las fuerzas armadas argentinas en la politica contingente desde los años 30 habían mermado notablemente sus capacidades profesionales (ver entrevista al general Balza en diario La Tercera del 21.12.2001)
En febrero de 1978 los presidentes Augusto Pinochet (Chile) y Jorge Rafael Videla (Argentina) se reunieron en el aeropuerto de Plumerillo en la provincia de Mendoza y en tal ocasión, una docena de aviones argentinos A-4 Skyhawk fueron emplazados en dirección a Chile, lo cual fue interpretado como una actitud agresiva y belicista de parte de Argentina. El ambiente fue tensándose cade vez más hasta la reunión de Puerto Montt, en la cual ambas partes trataron el tema entre gobernantes. Finalmente, Argentina a través de la Flomar (Flota de Mar Argentina) decidió capturar las islas por la fuerza además de avanzar sobre posiciones chilenas a lo largo de un frente de 2.500 km, cuyo principal objetivo serían las ciudades de Santiago, Valparaíso, Temuco, Puerto Natales y Punta Arenas.
En la noche del 21 y del 22 de diciembre de 1978, Argentina, a través de la Operación soberanía pretendía la invasión de las islas y avanzar sobre las fuerzas chilenas (como así mismo la conquista de territorios y costas del Pacífico), Mientras que Chile tenía como plan una defensa fuertemente establecida y luego un contraataque con el objetivo de capturar las ciudades de Neuquén y de Río Gallegos para forzar la paz. La Flomar guiada por el portaaviones 25 de Mayo se dirigió a la zona de combate. La escuadra chilena, dirigida por Raúl López Silva a bordo del Crucero Prat hizo lo propio en contra de la flota de mar argentina.
[editar] La mediación papal
Finalmente, la mediación papal y una tormenta en la zona evitaron el desenlace fatal. La mediación papal otorgó otra vez las tres islas a Chile, haciendo algunas concesiones marítimas a Argentina. La línea de frontera marítima no siguió la línea de equidistancia hacia el sureste, sino que en la parte final siguió el meridiano del Cabo de Hornos hacia el sur, alejándose de la distancia más corta hacia la Antártida, favoreciendo a Argentina. La opinión pública argentina, tras la derrota sufrida en la guerra por las Islas Malvinas, aprobó la mediación papal en un plebiscito en el año 1984. En Chile la aprobación se efectuo por la Junta de Gobierno, el poder Poder Constituyente y Legislativo en ese momento en Chile. Para mayores detalles ver Tratado de paz y amistad entre Chile y Argentina
[editar] Bibliografía
- Benadava, Santiago (1999), Recuerdos de la Mediación Pontificia entre Chile y Argentina (1978-1985), Santiago de Chile: Editorial Universitaria. ISBN 9561115166.
- Burr, Robert (1967), By Reason or Force. Chile and the Balance of Power in South America, 1830-1905, Berkeley: University of California Press.
- De Angelis, Pedro (1852), Memoria Histórica sobre los derechos de la Confederación Argentina a la parte austral del continente, Buenos Aires.
- Encina, Francisco A. (1959), La cuestión de límites entre Chile y la Argentina desde la independencia hasta el tratado de 1881, Santiago de Chile: Editorial Nascimiento.
- Eyzaguirre, Jaime (1997), Breve historia de las fronteras de Chile, Santiago de Chile: Editorial Universitaria (26ª edición). ISBN 956-202-053-3.
- Eyzaguirre, Jaime (1958), La soberanía de Chile en las tierras australes, Santiago de Chile: Editorial Antártica.
- Hernekamp, Karl (1980), Der argentinisch-chilenisch Grenzstreit am Beagle-Kanal, Institut für Iberoamerika-Kunde.
- Rizzo Romano, Alfredo (1968), La cuestión de límites con Chile en el Canal de Beagle, Buenos Aires: Pleamar.
- Passarelli, Bruno (1998), El delirio armado : Argentina-Chile la guerra que evitó el Papa, Buenos Aires: Editorial Sudamericana. ISBN 950071469-8.
- Vicuña Mackenna, Benjamín (1880), La Patagonia (Estudios geográficos y políticos dirigidos a esclarecer la «Cuestión Patagonia», con motivo de las amenazas recíprocas de guerra entre Chile y la República Argentina), Santiago de Chile: Imprenta del Centro.
[editar] Referencias
[editar] Véase también
- Historia de Argentina
- Historia de Chile
- Régimen militar chileno
- Mi mejor enemigo, película de 2005 que trata sobre el Conflicto del Beagle.
- Juan Pablo II
- Antonio Samoré
[editar] Enlaces externos
- Vista de las islas en Google Maps
- "Acta de Montevideo", Organización de Naciones Unidas
- El Diferendo Austral por el Canal Beagle (página chilena)
- Historia de las Relaciones Exteriores Argentinas
- Gutiérrez, Sergio (1985), «Comentarios sobre el tratado de paz y amistad con Argentina» (en PDF)
- Qué Pasa - «Vientos de guerra»
- History Channel (producción argentina) - Operativo Soberanía
- Informe Especial (TVN, Chile) - El año que vivimos en peligro
- Informe de la Armada de Chile sobre el Naufragio del ARA Fournier